La campaña (capítulo 6) CON VIDEOS

El jueves por la tarde el tráfico era un infierno lento, cláxones y semáforos rojos estirando la espera como si el día quisiera castigarlo. Víctor conducía con las manos apretadas al volante, la polla todavía medio dura bajo los pantalones desde la escena con Noa en el despacho. El roce fantasma de sus dedos en la cremallera, su lágrima rodando, su susurro “ayudar-te… aunque digas que no” le quemaban la piel. Joder, casi lo dejo pasar. Casi dejo que me la chupe en el despacho como en uno de sus relatos. La culpa latía fuerte, pero debajo había algo peor: deseo. Deseo de volver a intentarlo.
Llegó a casa con el cuerpo tenso, el olor a vainilla barato todavía pegado a la camisa. El piso olía a sopa de verduras, ese aroma cálido y doméstico que normalmente lo calmaba. Lucas ya estaba en pijama, sentado en el sofá con un libro de dibujos. Valeria salió de la cocina con cara de cansancio absoluto, una compresa térmica en la mano y una toalla pequeña entre las piernas, caminando con cuidado.
—Víctor… —suspiró, voz ronca y apagada—. M’ha baixat la regla aquesta tarda. Fort. Em fa mal tot, estic inflada i de mal humor. Ho sento.
Víctor se quedó clavado en la puerta. Toda la tensión sexual del día se desinfló de golpe, dejando solo un vacío frío en el pecho.
—¿En serio? —preguntó, sin disimular la decepción, aunque intentó suavizarlo con una sonrisa torcida.
Ella asintió, culpable, los ojos avellana brillando con una mezcla de dolor físico y vergüenza.
—Et prometo que demà o demà passat et compenso. Però avui no puc ni moure’m. Em sento bruta, incòmoda… ja saps.
Víctor la abrazó por detrás con cuidado, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba un instante antes de relajarse contra él. El calor de su espalda, el olor a su pelo mezclado con el leve metálico de la regla, le recordó el relato de Noa: dar placer sin recibir, forzar el “sí” del cuerpo aunque la cabeza diga “no”. Pensó en arrodillarse, en bajarle las bragas manchadas y lamerla hasta que se olvidara del dolor, pero la promesa de ella (“esta noche mando yo”) y su “no” actual lo frenaron.
—Tranquila —murmuró contra su cuello—. Descansa.
Cenaron en silencio roto solo por las risas de Lucas contando algo del cole. Acostaron al niño juntos, Valeria moviéndose despacio, con una mano en la tripa. Se fueron a la cama temprano. Ella se durmió casi al instante, dándole la espalda, el cuerpo hecho un ovillo bajo la sábana. Víctor se quedó mirando el techo, la polla dura contra el bóxer, la frustración latiendo como un segundo corazón.
El viernes en la agencia fue un infierno lento. Noa no se acercó, pero cada vez que pasaba por el pasillo sentía sus ojos grises en él: una mirada fugaz, avergonzada, que desaparecía cuando él giraba la cabeza. Lia entró una vez, se sentó en el borde de su mesa con su falda ajustada y sonrió.
—Jefe, pareces tenso —dijo, cruzando las piernas para que la falda subiera un poco—. ¿Quieres que te ayude con algo? La campaña está caliente… y tú también, por lo que veo.
Víctor sintió el pinchazo, pero la imagen de Noa arrodillada lo frenó. —Estoy bien, Lia. Gracias.
Ella se levantó con una sonrisa calculadora y salió, dejando su perfume caro flotando. Víctor se quedó solo, la cabeza llena de Noa, de Valeria, de relatos que ya no eran solo palabras.
Llegó a casa a las ocho y media. Lucas dormía. Valeria estaba en el sofá, con leggings y sudadera ancha, viendo una serie con la luz baja. Se sentó a su lado. Le acarició el muslo. Subió la mano despacio.
—Valeria… —murmuró—. Necesito esto. Llevo dos días con la polla como una piedra.
Ella le apartó la mano con suavidad, pero firme.
—Víctor, estic amb la regla. Em fa mal la panxa, estic inflada, em sento fatal. Demà, d’acord?
—No. Ahora.
Le agarró la muñeca con firmeza, pero no con violencia. La miró a los ojos.
—Solo un poco. Solo tu boca. No tienes que hacer nada más.
Valeria negó con la cabeza, voz baja pero firme.
—No. De veritat que no em ve de gust. Em sento bruta, Víctor. No avui.
Se acercó más, su aliento en su cuello.
—Solo un minuto. Solo para aliviarme. Después te dejo en paz.
Ella cerró los ojos un segundo, respirando hondo.
—No… sisplau…
Pero no se apartó. Su mano subió por su muslo, rozando el borde de la sudadera. Sintió cómo se tensaba, pero también cómo su respiración se aceleraba un poco.
—Valeria… mírame.
Abrió los ojos. Avellana, cansados, pero con un brillo que conocía bien.
—Solo tu boca —repitió, voz más baja—. No te pido nada más.
Ella tragó saliva.
—No vull… però…
No terminó la frase. Bajó la voz aún más.
—Sé que estás cansada. Sé que no es el momento. Pero también sé que me quieres. Y yo te necesito ahora.
Sus hombros se hundieron un poco. La mano que tenía en su muslo subió más, rozando el borde de las bragas bajo los leggings. Estaba caliente, aunque la compresa la separaba.
—Víctor…
La besó despacio, en la comisura de la boca. Ella no respondió al principio. Luego, un suspiro pequeño.
—Solo un poco —murmuró contra sus labios.
Bajó la cremallera de sus pantalones. Su polla saltó, dura, venosa, goteando. Valeria miró hacia abajo, los ojos vidriosos.
—No… —susurró, pero su mano se movió sola, rozando la base con las yemas de los dedos.
La agarró por la nuca con suavidad, guiándola hacia abajo.
—Solo un poco —repitió.
Ella se resistió un segundo más. Luego, con un gemido ahogado de rabia y derrota, abrió la boca. La cabeza entró despacio. Su lengua rozó la parte de abajo, tibia, húmeda. Gemí bajito.
—Así… buena chica.
Empezó a mover la cabeza despacio, succionando con desgana al principio. Saliva resbalando por su barbilla. Sus gafas se empañaron un poco. Él le acarició el pelo, no tirando, solo guiando.
—Más profundo…
Ella lo intentó. La garganta se contrajo alrededor de él. Un gemido vibró contra su polla. Sus manos se apoyaron en sus muslos, uñas clavándose un poco. No sabía si era para empujarlo o para sujetarse.
Aceleró el ritmo él, moviendo las caderas con cuidado. Ella gemía ahogada, lágrimas asomando en las comisuras. Pero su lengua no paraba. Y notó cómo sus muslos se apretaban bajo los leggings, cómo su respiración se volvía más agitada.
—Joder, Valeria…
Se corrió con un gruñido largo, chorros calientes llenándole la boca. Ella tragó a la fuerza, tosiendo un poco, semen resbalando por las comisuras.
 Cuando terminó, se separó despacio, limpiándose la boca con el dorso de la mano.
Lo miró con ojos brillantes de rabia, humillación y algo más oscuro.
—Ets un egoista de merda —susurró, voz ronca—. I el pitjor és que… m’has fet sentir bruta i… excitada al mateix temps.
Se levantó del sofá, se fue al baño sin decir nada más. Víctor se quedó allí, pantalones bajados, polla aún palpitando, el sabor de la culpa en la boca.
No era el fin.
Aún no.
Pero algo se había torcido dentro de ellos esa noche. Algo que no se arregla con un “perdó” ni con un beso suave por la mañana.
Ella volvió del baño con la cara lavada, los ojos enrojecidos pero sin lágrimas nuevas. Se metió en la cama dándole la espalda, lo más lejos posible sin caerse.
No la tocó.
El silencio entre ellos se hizo espeso, roto solo por la respiración lenta de Valeria y el rumor lejano del mar contra las persianas. Víctor se quedó mirando su espalda, el contorno de sus hombros bajo la sábana fina, el pelo castaño revuelto sobre la almohada. Se giró hacia el techo, los ojos abiertos en la oscuridad, escuchando cómo la casa respiraba a su alrededor.

Comentarios

  1. En qué idioma escribis la narrativa de la mujer???

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La mujer habla catalán. Es muy habitual en Barcelona mezclar los idiomas, espero que se pueda seguir con facilifad

      Eliminar
    2. Hola parapol me parecía que era un dialecto de España pero no soy Español , soy Argentino. Pregunta....esos vídeos cortos , pagas en alguna plataforma para crearlos? Porque ando buscando uno pero gratis para uso personal. Y la otra pregunta sería si podés crear una historia de infidelidad pero que no sea un cornudo consentido y humillado.

      Eliminar
    3. Hola Santiago. Creo las imágenes desde IA genericas (grok y chatgp), y luego las doy "más picante" y creo los videos, con código fuente. Como se requiere computadoras muy potentes para ejecutar los códigos, utilizo recursos en linea como https://huggingface.co/. Pero tiene un coste de alquiler de los computadores. Respecto a la infedelidad, lo tendré en cuenta. La siguiente historia que se está desarrollando es un triangulo entre el entrenador, su alumna y la madre de la alumna

      Eliminar
    4. grok y chatgp esos los tenía pero no me sirven y más si quiero hacer esos vídeos picantes como vos te referís. O sea cargo imágenes desde mi celular para crear videos picantes pero no consigo uno que realmente gratis , sin comprar créditos y que esos videos sean más extensos

      Eliminar
  2. Y recién en tu blog ví publicado el capítulo 7 de la campaña pero ahora ya no está

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Lo que no se nombra (capitulo 1) ACTUALIZADO CON VIDEOS

Lo que no se nombra (capitulo 5) ACTUALIZADO CON VIDEOS

Lo que no sé nombra (Capitulo 2)