La campaña 34
Los días siguientes fueron tensos pero productivos. En la agencia, Víctor, Noa y Lia trabajaron casi sin descanso para rehacer el material filtrado y preparar una presentación decente para la reunión del lunes con los americanos. Pasaron horas revisando archivos, reescribiendo testimonios y ajustando detalles. El ambiente entre los tres era extraño: profesional por fuera, pero cargado de lo que había ocurrido en aquella sala de reuniones. Lia apenas levantaba la vista del ordenador y hablaba lo justo. Noa era más fría y distante de lo habitual, aunque obedecía sin rechistar. Víctor los dirigía con una frialdad casi mecánica, como si estuviera funcionando en piloto automático. El viernes por la mañana consiguieron cerrar una versión presentable. No era perfecta, pero era lo suficientemente sólida como para no quedar en ridículo. Cuando salieron de la agencia aquella tarde, los tres estaban agotados mentalmente. Víctor llegó a casa, se duchó y se cambió. Valeria ya estaba lista. Ll...