Entradas

La campaña 34

Imagen
Los días siguientes fueron tensos pero productivos. En la agencia, Víctor, Noa y Lia trabajaron casi sin descanso para rehacer el material filtrado y preparar una presentación decente para la reunión del lunes con los americanos. Pasaron horas revisando archivos, reescribiendo testimonios y ajustando detalles. El ambiente entre los tres era extraño: profesional por fuera, pero cargado de lo que había ocurrido en aquella sala de reuniones. Lia apenas levantaba la vista del ordenador y hablaba lo justo. Noa era más fría y distante de lo habitual, aunque obedecía sin rechistar. Víctor los dirigía con una frialdad casi mecánica, como si estuviera funcionando en piloto automático. El viernes por la mañana consiguieron cerrar una versión presentable. No era perfecta, pero era lo suficientemente sólida como para no quedar en ridículo. Cuando salieron de la agencia aquella tarde, los tres estaban agotados mentalmente. Víctor llegó a casa, se duchó y se cambió. Valeria ya estaba lista. Ll...

La fiesta de Halloween

Imagen
La polla entró de un empujón seco, profundo, sin aviso. Clara soltó un jadeo ahogado y abrió las manos contra la pared. Él la había atrapado por detrás mientras removía entre los abrigos buscando el móvil. Una mano le había subido la falda del disfraz hasta la cintura, la otra le había bajado la braga y las medias de rejilla con un tirón seco, y antes de que pudiera girarse ya la tenía abierta y clavada contra la pared. —Joder, cariño… —susurró ella, la voz pastosa por el alcohol—. ¿Qué te pasa esta noche? ¿Qué te has tomado? Él no contestó. Solo empujó más hondo. Clara sintió cómo se abría alrededor de esa polla gruesa y caliente, cómo el estiramiento le subía por la tripa. Estaba un poco seca todavía, pero el alcohol y la sorpresa le habían dejado el cuerpo receptivo, blando, dispuesto. Apoyó la frente en la pared y abrió un poco más las piernas. —Por esto querías que subiera a por tu móvil, ¿verdad? —dijo entre risas bajas—. Qué puta idea más buena… Él soltó un “...

La campaña 33

Imagen
Cuando entró en la agencia, el ambiente estaba raro. Varias personas levantaron la cabeza al verlo pasar. Nadie dijo nada, pero se notaba que algo grave había ocurrido. Noa lo esperaba en la puerta de la sala de reuniones. Tenía los brazos cruzados y cara seria. —Adentro —dijo simplemente. Lia estaba sentada a la mesa con el portátil abierto. En la pantalla había capturas de un foro donde alguien había publicado fragmentos de los testimonios de la campaña. Eran bastante explícitos. Y había nombres que no deberían estar ahí. Víctor cerró la puerta con más fuerza de la necesaria y se quedó de pie, mirando la pantalla. —¿Cómo coño ha pasado esto? —preguntó, voz baja y tensa. Noa cerró la puerta. —Alguien filtró parte del material que se corrompió esta mañana. No sabemos quién todavía, pero ya está fuera. Los americanos están cabreados. Quieren una reunión de emergencia mañana por la mañana. Víctor se pasó una mano por la cara. Tenía la mandíbula apretada. —Quiero saber q...

Con mamá en la playa nudista

Imagen
Aparcaron delante del edificio con las mejillas heladas por el aire acondicionado. Laura apagó el motor y se quedó unos segundos con las manos en el volante, mirando el portal blanco de dos plantas. No había nadie en la calle.  —Baja tú las bolsas grandes —dijo sin girarse—. Yo llevo la nevera y la de la ropa de playa. Marcos asintió. Tenía diecinueve años y ya no discutía ese tipo de cosas. En cuanto abrió la puerta del coche, un golpe de aire caliente con olor a salitre le bañó la cara. Vera a mediodía de julio era un horno de leña. Sacó las dos maletas del maletero echando en falta la maleta de su padre. Laura cerró el coche, pasó la correa de la nevera por el hombro y empujó la puerta del portal con el codo. El vestíbulo estaba en penumbra y olía a lejía reciente. Subieron las escaleras en silencio. En el segundo piso ella buscó la llave en el bolsillo del vestido de algodón, la introdujo y empujó. El apartamento se abrió de golpe: luz blanca, suelo de terrazo frío, olor ...