Con mamá en la playa nudista 8
Seguían tumbados en el suelo del salón, abrazados. El vestido azul marino de Laura estaba subido hasta la cintura. Marcos tenía la cara escondida en el hueco de su cuello y un brazo rodeándole la espalda. Los pantalones cortos de deporte le quedaban bajados a medias. Ninguno de los dos se había movido desde que terminaron. Solo se oía la respiración de los dos y, de fondo, el zumbido lejano de algún electrodoméstico. Laura fue la primera en hablar. La voz le salió baja, casi cuidadosa. —Marcos… escúchame. Él no levantó la cabeza. Solo apretó un poco más los dedos contra su espalda. —Yo también lo quería —continuó ella—. No me forzaste. No pienses eso ni un segundo. Los dos estábamos… rotos. Tú con lo de tu padre. Yo con todo lo demás. Necesitábamos esto. Los dos. Se quedó callada un momento, buscando las palabras. —Pero no puede volver a pasar. No puede. Soy tu madre. Y tú… tú tienes que vivir cosas normales. Con chicas de tu edad. Marcos levantó por fin la cara. Tenía los ojos oscuros...