Incesto en la Mancha 5
Mateo abrió los ojos con la boca seca y la sensación de no haber dormido casi nada. La habitación olía a su madre y a Alfredo. Se quedó un rato tumbado, mirando el techo, repitiendo mentalmente lo que había visto la noche anterior: sus hermanas desnudas, Ezequiel encima de ellas, los gemidos, el semen. Se pasó una mano por la cara y se obligó a levantarse. Salió al pasillo en silencio. El piso estaba en penumbra. Al cruzar el salón de camino a la cocina, se detuvo en seco. Dayana y Camila seguían en el sofá, completamente desnudas. Ezequiel estaba tirado en el suelo, también desnudo, con una manta a medio echar encima. La luz que entraba por la ventana entreabierta dejaba ver con claridad los cuerpos de sus hermanas: los pechos de Dayana aplastados contra el sofá, la curva de la cadera de Camila, el vello púbico, las marcas rojas en la piel. Mateo se quedó mirando más tiempo del que debería. Camila fue la primera en abrir los ojos. Parpadeó un par de veces, todavía aturdida, hasta ...