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Mostrando entradas de mayo, 2026

Lo que no se nombra (capitulo 8)

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Entre el tercer mes de embarazo y el quinto, las cosas avanzaron con una calma engañosa. Alejandro siguió evitando estar a solas con su madre todo lo que pudo, aunque las comidas de los domingos se volvieron cada vez más tensas para él. Laura, por su parte, parecía haber aceptado un rol más discreto. Llamaba menos y, cuando lo hacía, siempre lo hacía en horario seguro. Marta, ajena a todo, seguía ilusionada con la idea de convertirse en “segunda madre” del bebé. A finales del cuarto mes, Laura llamó un jueves por la tarde. El embarazo era de riesgo. El médico le había recomendado reposo absoluto y le había dado la baja hasta el parto. Cuando lo contó en la comida del domingo, Marta no dudó ni un segundo. —Entonces nos mudamos contigo —dijo sin titubear—. Así podemos cuidarte. No tiene sentido que estés sola en casa todo el día. Alejandro se atragantó con el agua. Miró a su madre, que sostenía su mirada con una expresión tranquila, casi serena. —No hace falta —intentó decir él—. Podemos...

Lo que no se nombra (capitulo 7)

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Los primeros meses de matrimonio transcurrieron con una normalidad sorprendente. Gracias a que los padres de Marta les dejaron un apartamento en el mismo barrio sin cobrarles alquiler, pudieron empezar su vida juntos con cierto desahogo. Alejandro había empezado su primer trabajo como arquitecto junior y Marta estaba terminando el último año de su grado. La convivencia tuvo los roces habituales de cualquier pareja que empieza a vivir junta, pero en lo sexual iban bastante sincronizados. Follaron con regularidad, a veces con más intensidad, a veces más tranquilo, y poco a poco fueron encontrando su ritmo. Alejandro había conseguido evitar casi por completo estar a solas con su madre. Cuando Laura llamaba y él estaba solo, no contestaba. Solo la devolvía la llamada cuando Marta estaba presente, dejando claro que no estaba solo. Las visitas se reducían a las comidas de los domingos en casa de los padres de Marta, donde Laura también era invitada de vez en cuando. Era la forma más segura d...

Lo que no se nombra (capitulo 6)

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Nada más entrar en la suite, Marta soltó una exclamación de sorpresa. Era amplia, con una gran cama, un sofá blanco y una puerta corredera de cristal que daba a una terraza privada con vistas a las piscinas del complejo. —Qué pasada… —dijo, dejando la maleta y yendo hacia la terraza. Alejandro cerró la puerta con el pie y la siguió. Antes de que ella llegara al cristal, la agarró por la cintura desde atrás y empezó a besarle el cuello mientras le subía el vestido. Marta rio y trató de escaparse. —¡Espera! Déjame ver cómo es todo primero… Pero él no tenía intención de esperar. La persiguió por la habitación entre risas.  Cada vez que la alcanzaba, le quitaba una prenda. El vestido cayó al suelo. El sujetador voló hacia el sofá. La acorraló contra la puerta de cristal de la terraza, de espaldas a él. La giró de golpe, le bajó las bragas de un tirón y la aplastó contra el vidrio. Sus pechos quedaron pegados contra el cristal. Abajo, en las zonas comunes del hot...

Lo que no se nombra (capitulo 5) ACTUALIZADO CON VIDEOS

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Marta se despertó con una sensación cálida y húmeda entre las piernas. Tardó unos segundos en entender qué estaba pasando. Abrió los ojos y vio la cabeza de Alejandro entre sus muslos. Estaba lamiéndola con lentitud, casi con devoción. Ella parpadeó, confusa. No recordaba casi nada de la noche anterior. Sintió una punzada de incomodidad. No le había dado permiso para empezar así, sin despertarla. Pero su cuerpo respondió antes de que pudiera decir nada. Cerró los ojos y dejó que siguiera. Sus caderas se movieron solas. El orgasmo llegó rápido, casi traicionero. Se corrió en su boca con un gemido ahogado, agarrándose a las sábanas. Alejandro se incorporó casi sin darle tiempo a recuperarse. Se colocó a su lado, le agarró la cabeza con una mano y le acercó la polla a los labios. Marta dudó un segundo. Todavía estaba aturdida por la resaca y el orgasmo. Pero abrió la boca. Él empezó a follarle la boca con suavidad al principio. Luego fue más profundo. C...

Lo que no sé nombra (capitulo 4) ACTUALIZADO CON VIDEOS

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Lo que no sé nombra (capitulo 3)

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Al día siguiente apenas hablaron por la mañana. El silencio era espeso, incómodo. Fue por la tarde, cuando ya no pudieron más, cuando se sentaron los dos en la cocina con dos tazas de café frías entre las manos. Laura fue la primera en hablar. Tenía los ojos hinchados. —Siento lo de anoche —dijo en voz baja—. No debí comportarme así. No volverá a pasar. Te lo prometo. Alejandro la miró. Tenía ojeras y parecía más joven y más cansado de lo normal. —Yo empecé a quedar con Marta para alejarme de ti —confesó sin rodeos—. Para intentar pensar en otra cosa. Pero… ahora me gusta. De verdad. Es buena chica. Tranquila. No me hace sentir que estoy haciendo algo horrible. Laura sintió que algo se le clavaba en el pecho. Asintió, tragando saliva. Los dos se quedaron callados un rato. Luego ella empezó a llorar sin ruido, con la cabeza gacha. Alejandro también lloró, aunque intentó disimularlo secándose la cara con la manga del jersey. —Creo que lo mejor es que me vaya un tiempo —dijo él al final—....

Lo que no sé nombra (Capitulo 2)

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Después de aquella noche, la casa se llenó de un silencio distinto. No era el silencio de la pérdida. Era el silencio de lo que ya no se podía deshacer. Laura se despertó primero. Tenía el semen de su hijo seco entre los muslos y una sensación de humedad pegajosa que no lograba ignorar. Se levantó sin hacer ruido, se metió en la ducha y abrió el agua lo más caliente que pudo. Mientras el vapor le empañaba el espejo, se pasó las manos por el vientre y por los pechos, como si pudiera borrar las huellas de lo que había hecho. “Soy su madre”, pensó. Y por primera vez la frase le sonó obscena. Alejandro bajó más tarde. Apenas se miraron. Él dijo que tenía que estudiar fuera y se fue sin desayunar. Laura se quedó sola, limpiando la cocina dos veces, como si el trapo pudiera borrar también lo que habían hecho en el sofá. Los días siguientes fueron extraños. Alejandro empezó a salir más. Decía que era para estudiar, pero volvía tarde y con otro olor en la ropa. Laura no preguntaba. Se mordía l...

Lo que no se nombra (capitulo 1) ACTUALIZADO CON VIDEOS

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La casa estaba en silencio, como siempre desde que el padre de Alejandro había muerto hacía dos años y medio. Laura tenía cuarenta y seis años y, algunas mañanas, se detenía frente al espejo del baño más tiempo del necesario. Los pechos que antes llevaba altos ahora caían con un peso suave y natural. El vientre conservaba una curva leve que las caminatas no conseguían borrar del todo, y en los muslos se marcaban, muy tenues, las estrías que el embarazo le había dejado. No se miraba con disgusto. Solo observaba, como quien reconoce una casa después de muchos años. Alejandro, a sus veinticuatro, tampoco tenía el cuerpo de quien pasa horas en un gimnasio. Era alto, con los hombros un poco encorvados por las noches frente al ordenador, el pecho cubierto de vello oscuro y una barriga blanda que aparecía cuando se sentaba. La piel pálida de quien estudia demasiado y las manos grandes, un poco torpes, de quien todavía no ha aprendido del todo a tocar lo que desea. Todo empezó sin que ninguno...