Con mamá en la playa nudista 5
Laura se despertó antes de que amaneciera. Se quedó un rato quieta en la cama, mirando el techo, repitiendo mentalmente lo de la noche anterior: los dedos de su hijo dentro de ella, el orgasmo, el beso desesperado, y después la vergüenza que la había empujado a cerrar la puerta de su habitación. Cuando Marcos se despertó, ella ya estaba duchada y preparando el café en la cocina. Llevaba solo el vestido corto de algodón blanco. El pelo lo tenía recogido en un moño bajo, limpio, sin un solo mechón suelto. Parecía haber decidido recuperar el control. —Buenos días —dijo él. —Buenos días. El desayuno fue breve. Ella comió una tostada sin apenas hablar. Cada vez que él intentaba decir algo, ella contestaba con monosílabos o con un simple movimiento de cabeza. El silencio no era hostil, pero sí denso. Como si la noche anterior hubiera dejado una capa invisible entre los dos. —¿Vamos a la playa? —preguntó Marcos al cabo de un rato. Laura asintió. Bajaron juntos. El sol ya calenta...